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Uralita debe hacerse cargo de las indemnizaciones a los trabajadores que resultaron afectados por el amianto en la fábrica que Rocalla tenía en Castelldefels (Barcelona). Según cuatro sentencias de los últimos dos meses (que incluyen a cinco trabajadores afectados, cuatro de ellos ya fallecidos por enfermedades derivadas del amianto) Uralita deberá hacerse cargo de sus compensaciones, ya que compró a Rocalla, también fabricante de fibrocemento y no tomó las medidas de seguridad necesarias para proteger a sus trabajadores. Las indemnizaciones suman un total de más de 780.000 euros.
La enorme factoría Rocalla, que empleaba a cerca de 600 personas en los sesenta en Castelldefels y que pocos años antes de cerrar (en 1982) fue absorbida por Uralita, ocupaba medio pueblo. Parte de sus trabajadores padecen asbestosis o cánceres de pulmón. El Colectivo Ronda, que se encarga de la defensa de éstos antiguos empleados afectados por el material (actualmente prohibido) tiene otras 20 causas de enfermos o fallecidos aún pendientes de sentencia. Marta Barrera, abogada de la agrupación, explicó que estas cuatro sentencias relacionadas con la fábrica de Rocalla son muy trascendentales, ya que demuestran que Uralita debe hacerse cargo de las enfermedades también de Castelldefels (y no sólo de las de Cerdanyola del Vallès, donde tiene decenas de casos abiertos por la fábrica de fibrocemento que tenía en esa localidad y que siempre fue de su propiedad).
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